EL FIN DEL NEOLIBERALISMO
Fuente: BBC
Trump ha decidido patear las reglas del orden económico mundial luego de darse cuenta de que Estados Unidos iba perdiendo. Desde su primera presidencia, ha buscado imponer aranceles a otros países y promover la creación de riqueza al interior del país, rompiendo con las reglas del libre comercio que el propio Estados Unidos había impulsado en el mundo. Este giro responde al reconocimiento de que su país ha perdido terreno en la economía mundial.
Las decisiones de Trump consolidan una tendencia que venía operando desde la crisis económica mundial de 2008: una tendencia en la que el libre comercio dejó de ser la regla y en la que Estados Unidos dejó de ser el único actor relevante en la economía global.
El libre comercio como modelo
Con la llegada de Ronald Reagan a la presidencia de los Estados Unidos, en la década de 1980, se desarrolló un modelo económico basado en el libre comercio y la no intervención del Estado, se convirtieron en las premisas para el desarrollo. Conocido como neoliberalismo, este modelo se impuso en todo el mundo.
En este modelo, la función del libre comercio buscaba que Estados Unidos y los países desarrollados vendieran productos de mayor grado de complejidad y, por ende, de mayor valor agregado a países subdesarrollados. A cambio, estos últimos venderían a Estados Unidos materias primas, que requieren menor desarrollo tecnológico y generan menor valor agregado.
Por su parte, la no interferencia del Estado en el mercado tenía como objetivo dar mayor libertad a las empresas para que pudieran acumular ganancias sin restricción alguna. Esta premisa partía de la idea de que el Estado era ineficiente o corrupto y que su intervención en la economía conduciría a peores resultados económicos. Sin embargo, la combinación de la libertad en el comercio exterior y de la poca regulación, facilitó que las empresas estadounidenses y europeas movieran sus capitales hacia China u otros países, donde podían obtener mayores ganancias. Esto resultó en la pérdida de la capacidad productiva de Estados Unidos y en un deterioro general de sus resultados económicos.
Lo anterior se evidencia en la pérdida de participación de EE. UU. en el total de la producción mundial. Mientras que en 1970 el país representaba el 35 % de la producción mundial, para 2024 esta cifra fue del 25 %. En contraste, en el mismo periodo, China pasó de representar solo el 3,1 % de la producción mundial a representar el 16,9 %.
Fuente: Elaboración propia con datos del Banco Mundial
Pateando el tablero: cambio en las reglas de juego
El modelo económico y las reglas del juego en el mundo han ido cambiando producto de los malos resultados de la economía en Estados Unidos y los países desarrollados tras la crisis económica de 2008. El uso de políticas industriales, que buscan desarrollar sectores específicos de la economía, es cada vez más popular en estos países. Asimismo, el comercio exterior se ha transformado profundamente, pasando de una tendencia creciente a estancarse después de dicha crisis.
Fuente: Elaboración propia con datos del Banco Mundial
El comercio y las inversiones entre países no solo se frenaron luego de la crisis de 2008, sino que las relaciones económicas se han ido configurando en clave de bloques geopolíticos. Las tensiones políticas entre países han derivado en una reducción de sus relaciones económicas, similar a lo ocurrido durante la Guerra Fría.
La cúspide del fin del libre comercio se produjo con la imposición de aranceles de manera arbitraria por parte de Trump al resto de países del mundo. Como lo menciona la experta en relaciones internacionales María Angélica Prada (ver Rupturas), es la primera vez que se rompe abiertamente con las reglas del comercio internacional, una de las instituciones más sólidas del modelo geopolítico actual.
Vale la pena resaltar que, en este nuevo escenario, en el que Estados Unidos ha pateado el tablero, su credibilidad también se ha visto afectada. Se ha puesto en duda su capacidad de seguir manteniendo el dólar como moneda hegemónica en un mundo con alta incertidumbre y creciente polarización.
El fin del neoliberalismo
En este contexto, las premisas de un Estado poco interventor en la economía y del libre comercio parecieran no tener más cabida. Por el contrario, nos movemos hacia un modelo donde la intervención de los Estados aumenta y en el que el comercio, así como las relaciones económicas en general, están más condicionados por intereses geopolíticos que por el libre movimiento de capitales y mercancías.
A esto se suma la caída del orden político internacional. Anteriormente, Estados Unidos influía en la política económica de los países a partir de donaciones e instituciones bajo su control, como el Fondo Monetario Internacional. Ahora, el modelo ha cambiado y las intervenciones directas de tipo militar, como lo sucedido en Venezuela, podrían convertirse en la regla. De esta forma, Estados Unidos garantiza, a través de la fuerza, la protección de sus intereses económicos.
En este nuevo modelo, los proyectos políticos que buscamos la soberanía nacional y la mejora en las condiciones de vida para nuestros pueblos enfrentamos un escenario retador, en el que será necesario reevaluar de manera crítica las instituciones económicas creadas durante la época neoliberal y fortalecer las relaciones económicas con países en condiciones similares a las nuestras.

