Una radiografia del caracter de Mauricio Macri, el killer.

{data.title}Plan V

El acontecimiento que captura nuestra atención se inicia a principios de 2019 cuando Mauricio Macri buscaba la reelección como presidente de la república para el siguiente periodo. Las encuestas –de las que se hizo aficionado cambiemos en general y el pro en particular– lo daban muy bajo. A decir verdad, el sentido común hubiese bastado; un gobierno signado por crisis, inflación, cierre de pymes y poco trabajo registrado. A esto se suma el aumento de todas las tarifas y traspiés diplomáticos. Inclusive, cuenta en su propio libro que solicitó el consejo del ex presidente Felipe Gonzalez sobre si seguía o no la carrera y éste lo instó a que procediera con su candidatura.

Al presidente le susurraban al oído que era el momento de considerar el plan B; o, mejor dicho, el plan V, que implicaba la participación de la joven gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal. La imagen de Vidal destacaba más que la del propio presidente, pero el protagonista de esta historia no mostraba ninguna disposición a retirarse en absoluto. Esto marca un momento crucial en la personalidad de Mauricio. Después de una cuidadosa reflexión y consultas con sus asesores, el presidente determinó que esa no era una opción viable; él seguía siendo el candidato más competitivo. Era evidente que la sociedad no confiaría en 'mariú' si el presidente en ejercicio renunciaba. Después de una reunión privada, el presidente comunicó su decisión, y así se desvaneció la posibilidad de que la gobernadora se convirtiera en candidata, a pesar de la presión de los círculos de poder que abogaban por seguir el plan V.

Es el clásico niño que toda persona habrá conocido en su infancia, probablemente. ¡El juguete es mío y si no me gusta cómo jugamos, me lo llevo! La primera de varios que fueron víctimas del carácter del presidente.

¡Matar a papá! -o intentarlo-{data.title}

El consentido de Mauricio siempre fue Horacio Rodríguez Larreta, flamante Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires desde 2015 hasta la fecha. Era quien lo iba a suceder en el cargo de presidente naturalmente. Una imagen positiva altísima que captaba votos desde la derecha hasta la centro derecha. Las primeras tensiones empezaron a aflorar durante la pandemia, cuando el jefe de gobierno trabajó armónicamente y de conjunto con el presidente Alberto Fernández. Situación que, desde luego, no le gustaba a Macri. Ambos con imágenes positivas altísimas, cosa que cambiaría drásticamente iniciada la pos pandemia en ambos casos.

No pasó mucho tiempo para que aquella armonía de unidad nacional terminara. Los nacientes conflictos tenían que ver, principalmente con el "cierre de las escuelas", cuestión que llegó hasta las cortes y ahí terminó de romperse la relación con el gobierno. Las políticas de cuarentena, las medidas de cuidado y las vacunas fueron lo que dio el marco de disputa política en ese sentido. En septiembre del año 2020 también existieron problemas graves que tenían que ver con que Alberto Fernandez decidió utilizar 30 mil millones de coparticipación de la ciudad para regularizar los salarios de la policía bonaerense, pero ese es otro tema.

Por otro lado, en el invierno del 2023 comenzaron los rumores de un posible acercamiento entre Horacio Rodríguez Larreta y Juan Schiaretti. Los protagonistas confirmaron que la idea era que entrara a "jugar" en JxC de cara a las elecciones generales como Vicepresidente del jefe de gobierno. Aquello fue la gota que derramó el vaso para Mauricio que inició un movimiento de fichas; nuevamente el carácter del "killer. Los medios afines a Mauricio que antes hacían una oda al jefe de gobierno comenzaron a criticarlo fuertemente y comenzó la debacle. El intento de Horacio por ser el jefe de la coalición era claro.

En el proceso de la elección interna de Juntos por el Cambio a candidato presidencial Macri se posicionó del lado de lo que en la jerga se conoce como los halcones, es decir el ala más radical, Patricia Bullrich. En palabras de Lousteau, "tensionó demasiado la primaria".

Tamaño problema surgió cuando Horacio Rodríguez Larreta ejecutó la última movida que, en última instancia, le costaría su posición en el afecto de su líder político. En un intento por consolidar su influencia y exhibir su poder dentro de la coalición, decidió convocar a elecciones concurrentes en la ciudad. Esta estrategia implica que se votarían tanto cargos nacionales como cargos locales el mismo día. Este movimiento tiene implicaciones significativas que no deben pasarse por alto. En primer lugar, refuerza el ala radical liderada por Lousteau y Morales, permitiéndoles competir en la ciudad contra Jorge Macri -primo de Mauricio- y habilitando las PASO. Además, la ciudad representa una fuente de recursos muy considerable que, naturalmente, Larreta hubiera preferido retener. Por otro lado, al adoptar esta medida, se desvinculaba de un posible arrastre negativo de votos.

La ironía: luego de haberse "retirado" de la política, Mauricio se posicionó, como se mencionó arriba, del lado de Bullrich quien posteriormente ganaría esa interna feroz. Mauricio Macri no quiso que Larreta fuera presidente. Por lo tanto, no lo fue. Con feroz no se refiere quien escribe a un calificativo caprichoso. Para la muestra, un botón: "ventajero" le dijo Patricia a Horacio. Y es de lo menos grave. La interna estuvo llena de conflictos de alto calibre y durante un tiempo, ni se hablaron. Con aquella interna terminó el sueño presidencial de Larreta y mucho del peso político que había logrado acumular durante el tiempo. Otra victoria de Mauricio.

Luro Pueyrredón

Descendiente de una casta envidiable: prima de Fabiana Cantilo, bisnieta de Honorio Pueyrredon. También destaca Juan Martín Pueyrredón entre otros. Es evidente entonces, se describe a la reconocida ex montonera y hoy ex candidata a presidente, Patricia Bullrich Luro Pueyrredón. Sería falso decir que se la reconoce por sus antepasados; más bien hace honor al recorrido político de su familia. Recorrió muchos partidos, movimientos y gobiernos a lo largo de las últimas décadas. Casta por herencia y por opción.

Como bien sabrán, Bullrich ganó la interna y fue elegida líder del espacio y quien fuere presidente en caso de ser la más votada. Sin embargo, el secreto a voces era que el expresidente Mauricio Macri habría tenido conversaciones privadas con Javier Milei. Con el paso del tiempo siguieron los coqueteos, siempre fiel a su ethos irónico, distraído pero hábil para decir cosas entre líneas en entrevistas amigas. Luego de su "retiro". El cortejo fue por ambas partes. Milei dijo en agosto, que el presidente Macri iba a ser su representante ante el mundo. Nuevamente, el carácter del expresidente salía a flote; un jugador nato.

La traición se hizo explícita luego de la segunda vuelta en el cual Juntos por el Cambio, sacó 24 puntos y se posicionó en el tercer lugar a nivel nacional. La derrota fue contundente. Cuando aquello sucedió, Bullrich en tiempo récord salió a hablar a favor de Milei y decir que lo iba a apoyar. Inclusive, citó a un prócer, San Martín: "Cuando la patria está en peligro todo está permitido, excepto no defenderla". Naturalmente surgieron varias preguntas: poco tiempo atrás Javier había dicho que cuando ella era montonera ponía bombas en jardines de infantes. La situación escaló a los juzgados, inclusive. Por su parte ella había dicho en debate y en spots que las propuestas eran malas y peligrosas… Sin embargo, los agravios valieron poco.

La derrota implosiona la coalición amarilla y a ciencia cierta, hoy no se sabe qué va a pasar. Lo más probable es que el espacio se rompa y se reconfigure de otra manera. Lo verdaderamente importante -para los menesteres de esta nota- es que en una entrevista el candidato de La Libertad Avanza confirmó que siempre habló con Macri. No sólo eso, también dijo que el expresidente siempre le decía que él nunca le hacía caso.

Consumado el nuevo matrimonio -a escondidas- Mauricio tomó las riendas de la campaña del libertario, le colonizó el partido y el camino presidencial de Bullrich llegó a su fin. Mauricio Macri jugó a dos bandas en una partida de 3. Sin importarle que una de esas bandas, era su propio partido. ¡Póker!

¡Mi juguete!

No queda mucho más para recorrer sobre las particularidades de los rasgos de personalidad en la praxis política de Mauricio Macri. Pero, salta a la vista que si no se juega como él quiere, es capaz de romper el juguete que él mismo ayudó a construir.

El incipiente acuerdo político entre el macrismo y La Libertad Avanza se gestó con contratiempos evidentes. Entre los descontentos, destaca la molestia de la jefa de campaña, Karina Milei "El jefe". Aunque el expresidente aseguró resolver la cuestión de la fiscalización para el libertario, ya se vislumbran complicaciones incluso en ese aspecto fundamental. La ausencia de Macri y Bullrich en el último debate presidencial subraya la falta de confianza, y ya se empieza a hablar abiertamente sobre promesas no cumplidas. La comunicación entre ambas facciones no fluye como se esperaba, evidenciando las dificultades en la consolidación de este pacto.

La convergencia entre personalidades tan singulares como la de Milei y Macri parece ser un desafío considerable; el primero, con una naturaleza inestable y explosiva contrasta con la del segundo, acostumbrado a ser el jefe absoluto.

Dejando de lado las metáforas y regresando a la realidad de Macri, resulta preocupante la falta de consideración del expresidente al desarticular el partido que contribuyó a establecer. Más allá de su actitud cuestionable, lo verdaderamente inquietante es que estas acciones alimentan la fragmentación de nuestra sociedad. A pesar de que el 24% de los electores aún respalda sus ideas, Macri traiciona a sus propios seguidores por impulsos caprichosos y egos personales. Aunque no es el 51% de apoyo que tuvo en 2015, sigue siendo un porcentaje significativo de la población. Tal vez, solo tal vez, esta sea una de las razones por la cual perdió casi la mitad de esos votos en los últimos años.

Sebastián Castro

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